Medio Ambiente y Sostenibilidad
El imperio del plástico se desmorona

El imperio del plástico se desmorona

El 3 de julio se celebra el Día Internacional libre de bolsas de plástico.

Cada año desechamos  500 billones de unidades que terminan en los océanos.

La producción descontrolada del plástico y la falta de políticas efectivas y eficaces de reciclaje hacen de este producto un problema a mundial.  Cada minuto se compran un millón de botellas de plástico en el mundo. Ocho millones de toneladas de ese material acaban en los océanos cada año y tardan más de 500 años en descomponerse.  El 3 de julio se celebra el Día Internacional libre de bolsas de plástico, con un objetivo claro: reducir los 500 billones de bolsas de plástico que cada año de desechan en el mundo y fomentar su consumo responsable.

Una responsabilidad que se tiene que hacer extensiva a la producción y consumo de plástico en general. El segundo foco importante de producción son las botellas de plástico o los bidones que ya tienen alternativas que se hacen un hueco en el mercado como los tetrabriks  o los filtros de agua directamente en red que prescinden de los bidones.

Según datos de Greenpeace, la producción mundial de plásticos cada año supera los 500 millones de toneladas. Unas cifras insostenibles con la supervivencia del planeta.

Si se mantiene esta tendencia, como nos alerta WWF en el 2050 los océanos albergarán más kilos de plástico que de peces. Una de las opciones que más se están imponiendo es darle una segunda vida al plástico. De hecho para no alcanzar el temido punto de no retorno en la Cumbre de Nairobi (2019) los países se comprometieron a una ‘reducción significativa’ de los productos plásticos de un solo uso para el año 2030. 

La Unión Europea fue más beligerante al lanzar  la directiva 2019/904  por la que se obliga a eliminar los plásticos de un solo uso para este año 2021. También fija su mirada en el 2025 para alcanzar que el 25 % del plástico de las botellas sea de plástico de varios usos, el ya conocido como PET reciclado. Un porcentaje que sube hasta el 30% para el 2030.

Por ello son muchas las marcas de agua sensibles a esta problemática, las que están lanzando campañas de comunicación anunciando sus cambios de paradigma en la producción y otras que irrumpen en el mercado ofreciendo ya alternativas mucho más sostenibles, como la empresa española Agua de Aquí. Su CEO, Cristina Jiménez sostiene que “Nos hemos adelantado a los plazos marcados por Europa porque sabemos que España puede coger impulso en este movimiento de economía circular y sostenible, que ayude a mejorar el estrés medioambiental al que estamos sometiendo al planeta y a nosotros mismos. Eliminar plásticos, reducir costes y explicar a la población la necesidad de sumarse a un cambio de hábitos, es una trilogía indispensable para que los objetivos se alcancen en los plazos marcados por las instituciones. Por eso en Agua de Aquí, hemos apostado por los dispensadores de agua con filtros directos desde la red, los envases de cristal o los tetrabriks biodegradables, con unas láminas de aluminio mucho más finas que las de uso doméstico y menos contaminantes”.

Según Naciones Unidas si de verdad implementáramos medidas para conseguir: reducir, reutilizar y reciclar las materias primas más contaminantes, estaríamos reduciendo en más de un 80% los desechos industriales y sus emisiones.

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