Salud y Bienestar
Cómo influye en nuestro bienestar la cantidad y calidad del agua que ingerimos

Cómo influye en nuestro bienestar la cantidad y calidad del agua que ingerimos

Si queremos mantener una vida saludable el agua debe ser nuestra principal bebida, ya que somos en un 60% agua.  Pero además esta agua debe ser de calidad, cumpliendo con la normativa sanitaria que garantice que está libre de cualquier contaminante. Para ello los filtros de agua se convierten en nuestro mejor aliado: eliminan las impurezas, mejoran su sabor y preservan sus minerales.

Beber agua es esencial para el buen funcionamiento de nuestro organismo, que pasa de un 78% en los recién nacidos, un 60% en los adultos y un 50% en la senectud, siendo el colectivo más propenso a sufrir algún cuadro de deshidratación.

El agua cumple funciones de vital importancia en nuestro organismo que van desde la regulación de la temperatura corporal, pasando por ayuda en la digestión de los alimentos, transportando los nutrientes hasta las células o su importancia en la concentración y rendimiento cerebral.

Los bebés, tanto amamantados por la madre, como alimentados con fórmula, reciben la cantidad de agua necesaria a través de la leche, pero cuando esta etapa se supera es fundamental, en una alimentación saludable, que los pequeños de la casa incorporen la ingesta de agua como un hábito saludable.  Evitando zumos envasados o refrescos con gas. De hecho, tras los seis meses del recién nacido es aconsejable empezar a ofrecerles agua y si es de calidad mejor, junto a la leche si la siguen tomando, pero nunca en sustitución. 

Debemos ser muy conscientes de que los niños necesitan mayor cantidad de agua que los adultos por la capacidad limitada de sus riñones y su porcentaje más elevado de agua corporal. 

En la etapa adulta siempre escuchamos la recomendación de ingerir dos litros de agua al día, aunque esto va con relación a nuestra edad, peso, dieta, lugar de residencia, trabajo o actividad deportiva.

Lo que si sabemos a ciencia cierta es que es imprescindible beber agua cada dos horas, en cantidades pequeñas y en cualquier momento del día, sin necesidad de esperar a tener sed.  Agua que también podremos encontrar en sopas de verduras, frutas como la sandía, leche, zumos naturales o infusiones.  Quedando exentas las bebidas alcohólicas y azucaradas.

Si además practicas ejercicio o alguna actividad física que requiera esfuerzo es recomendable, especialmente en la temporada en la que ya estamos, evitar las horas de máximo calor, protegerse del sol y llevar siempre una botella de agua.  Y como las cremas protectoras es primordial hidratarse no sólo durante, sino antes de iniciar el ejercicio físico.

Y para los mayores esta ingesta de agua debería aumentarse hasta los tres litros diarios ya que hay cambios fisiológicos en el envejecimiento, que dificultan una correcta hidratación. Su ingesta es especialmente relevante en ayunas y una hora antes de dormir, porque favorece el sueño, la depuración del cuerpo y fortalece el sistema inmune. Además, no podemos obviar que mientras dormimos nuestro organismo sigue consumiendo agua para sus funciones vitales.

Así que si estamos preocupados por una alimentación saludable no podemos olvidar, por más que la tengamos al alcance de la mano, en los países desarrollados, que el agua es el componente esencial del cuerpo humano y un bien escaso para una cuarta parte de la población mundial. No tiene contraindicaciones, siempre que sea agua de calidad y no aporta calorías, pero sí múltiples beneficios:

  • Mejora el sistema inmunológico.
  • Previene el dolor de cabeza y las migrañas.
  • Alivia la fatiga.
  • Mejora la digestión, evita el estreñimiento y nos ayuda a adelgazar.
  • Aporta luminosidad a la piel manteniéndola libre de impurezas.
  • Regula la temperatura del cuerpo.
  • Reduce el riesgo de cáncer.
  • Acelera el proceso de recuperación en gripes.
  • Favorece el rendimiento cerebral
  • Mejora el estado de ánimo.

Especialmente si usamos filtros de gua, como los filtros para el hogar de Agua de Aquí, que eliminan hasta un centenar de sustancias permitidas por la normativa pero que afectan al sabor y la calidad del agua en España, eliminando las impurezas, mejorando su sabor y preservando todos sus minerales.

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